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Fuente, tamaño y color: los del texto de al lado — ajustables una vez puesto el texto

Convertir un PDF a Word

Un .docx que se abre en Word, LibreOffice o Google Docs, con párrafos de verdad en lugar de una pila de líneas sueltas. La conversión se hace en tu navegador, y el documento no sale de tu dispositivo.

Gratis · 100 % local — no se envía nada
  1. 1Abre tu PDF.
  2. 2Lanza la conversión.
  3. 3Descarga el documento Word.

Cómo convertir un PDF a Word

Abre el documento, lanza la conversión y descarga un .docx que se abre en Word, en LibreOffice, en Pages o en Google Docs. Vélin no intenta calcar la página: te devuelve su estructura. Párrafos de verdad, títulos que Word reconoce como títulos, listas numeradas, tablas, enlaces e imágenes colocadas dentro del hilo del texto, con el tamaño de página del original y la negrita, la cursiva y el cuerpo de cada tramo. Así, el contrato de arrendamiento o el pliego que te llegó en PDF vuelve a ser un documento vivo: cambias una cláusula y el resto se recoloca solo, en vez de quedarse clavado en una pila de cuadros de texto. La fidelidad al píxel no se promete, y es a propósito — un PDF describe posiciones, un documento Word describe un flujo, y los conversores que prometen ambas cosas devuelven archivos que nadie puede tocar. Todo el cálculo ocurre en tu navegador: no se sube nada, no hace falta cuenta, no hay marca de agua ni límite de tamaño impuesto por ningún servidor, y funciona incluso sin conexión.

Un escaneado, un PDF protegido, y lo que queda por el camino

Si las páginas no son más que la fotografía de una hoja — una escritura digitalizada en una notaría, una factura retratada con el teléfono —, no hay texto que convertir, y Vélin te lo advierte antes de exportar nada: te propone pasar primero el reconocimiento de caracteres y, en cuanto termina, la conversión se reanuda sola. Un archivo protegido con contraseña se abre en cuanto escribes su contraseña, y uno firmado se convierte igual, aunque la firma no viaja al .docx: una firma vale para el PDF que la lleva, nunca para una copia editable. Lo que peor cruza la frontera entre los dos formatos son las columnas muy trabajadas, los recuadros flotantes, las notas al margen y los espaciados finos de un documento compuesto para imprenta. Si lo que buscas es recuperar una tabla de cifras, la conversión a Excel da un resultado bastante mejor; si te basta con el texto corrido, la extracción a texto plano es un camino más corto.

Preguntas frecuentes

¿Se conserva la maquetación?

El texto, sus párrafos, sus títulos, sus listas, las negritas y las cursivas, y las imágenes. Un PDF no es un procesador de textos: una maquetación a varias columnas pedirá retoques, sea cual sea el conversor.

¿Se envía mi documento a algún servidor?

No. Esa es la diferencia principal con los conversores habituales, que suben tu archivo para poder procesarlo.

¿Y si el PDF está escaneado?

Un escaneado no tiene texto, así que no hay nada que convertir: pásalo primero por el OCR y conviértelo después.

¿Podré editar el texto en Word?

Sí, de eso se trata: los párrafos son párrafos de verdad, no cuadros de texto congelados unos encima de otros. Eso es lo que separa una conversión utilizable de otra que solo se parece al original.

¿Las imágenes del PDF acaban en el .docx?

Sí: se extraen y se vuelven a colocar en el documento, en su sitio dentro del hilo del texto. Lo que no pasa de un formato a otro es una maquetación a columnas o con recuadros complejos — ahí sigue haciendo falta un retoque en Word.

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